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Siesta de abril (Razón de amor con los Denuestos del agua y el vino): el original de circa 1205 y mi traducción.

Siesta de abril (Razón de amor con los Denuestos del agua y el vino), R. Menéndez-Pidal, Crestomatía del español medieval I, p. 92-99, Madrid: Gredos, 1965)

 

I           El texto original y mi traducción al español moderno

 

Version original

 

(siglo XII-XIII, texto originario de Castilla, español antiguo, mezclado con formas dialectales ¿aragonesas y/o galaico-portuguesas?)

 

1 Qui triste tiene su coraçon

benga oyr esta razon.

Odra razon acabada,

feyta d’amor e bien rymada.

5 Vn escolar la Rimo

que siepre duenas amo;

mas siepre ouo cryança

en Alemania y en Fraçia,

moro mucho en Lombardia

10 pora prender cortesía.

En el mes d’abril, depuse yantar,

estaua so un olivar.

Entre çimas d’un manzanar

un uaso de plata ui estar;

15 pleno era d’un claro uino

que era uermeio e fino;

cubierto era de tal mesura

no lo tocas la calentura.

una duena lo y eua puesto,

20 que era senora del uerto,

que quan su amigo uiniese,

d’aquel uino a beber le diesse.

Qui de tal uino ouiesse

En la mana quan comiesse:

25 e dello ouiesse cada dia

nuncas mas enfermarya.

Ariba del mançanar

otro uaso ui estar;

pleno era d’un agua fryda

30 que en el manzanar se naçia.

Bebiera d’ela de grado,

mas oui miedo que era encantado.

Sobre un prado pus mi tiesta,

que nom fizies mal la siesta.

35 parti de mi las uistiduras,

que nom fizies mal la calentura.

Plegem a una fuente perenal,

nuca fue omne que uief tall;

tan grant virtud en si auia,

40 que de la frydor que d’i yxia,

cient pasadas ardedor

non fintryades el calor.

Todas yeruas que bien olien

la fuent çerca si las tenie:

45 y es la saluia, y sson as Rosas,

y el liryo e las violas;

otras tantas yeruas y auia

que sol nobra no las sabria;

mas ell olor que d’i yxia

50 a omne muerto Ressucitaría.

Prys del agua un bocado

e fuy todo effryado.

En mi mano prys una flor,

sabet, non toda la peyor;

55 e quis cantar de fin amor.

Mas ui uenir una doncela;

pues naçi, non ui tan bella:

blaca era e bermeja,

cabelos cortos sobr’ell oreia,

60 fruente blaca e loçana,

cara fresca como maçana;

naryz egual e derrita,

nunca uiestes tan bien feyta;

oios negros e Ridientes,

65 boca a Razon e blacos dientes;

labros uermeios, non muy dlgados,

por uerdat bien mesurados;

por la çentura delgada,

bien estat e mesurada;

70 el manto e su brial

de xamet era, que non d’al;

vn sobrero tien en la tiesta,

que nol fiziese mal la siesta;

vnas luuas tien en la mano,

75 fabet, non ie las dio uilano.

D las flores uiene tomando,

en alta uoz d’amor cantando.

E deçia: “ay, meu amigo,

si me uere yamas contigo!

80 AMet sempre, e amare

quanto que biua sere!

Por que eres escolar,

quis quiere te deuria mas amar.

Nunqua odi de homne deçir

85 que tanta bona manera ouo en si.

Mas amaria contigo estar

que toda Espana mandar.

Mas d’una cosa so cuitada:

e miedo de seder enganada;

90 que dizen que otra duena

cortesa e bela e bona,

te quiere tan gran ben,

por ti piede su sen;

e por eso e pauor

95 que a esa quieras meior.

Mas s’io te uies una uegada,

a plan me queryes por amada!”

Quant la mia senor esto dizia,

sabet, a mi non uidia;

100 pero se, que no me conoçia,

que de mi non foyrya.

Yo non fiz aqui como uilano,

leuem e pris la por la mano;

junniemos amos en par

105 e posamos so ell olivar.

Dix le yo: “dezit, la mia senor,

si ssupiestes nuca d’amor?”

Diz ella: “a plan, con grant amor ando,

mas non connozco mi amado;

110 pero dizem un su mesaiero

que es clerygo e non cabalero,

sabe muito de trobar,

de leyer e de cantar;

dizem que es de buenas yentes,

115 mancebo barua punnientes.”

“Por Dios, que digades, la mia senor,

que donas tenedes por la su amo?”

“Estas luuas y es capiello,

est’oral y est’aniello

120 enbio a mi es meu amigo,

que por la su amor trayo con migo.”

Yo connoçi luego las alfadas,

que yo ie las auia enbiadas;

ela connoçio una mi cita man a mano,

125 qu’ela la fiziera con la su mano.

Tolios el manto de los obros,.

besome la boca e por los oios;

tan gran sabor de mi auia,

sol fablar non me podia.

130 “Dios senor, a ti loa

quant conozco meo amado!

agora e tod bien

quant conozco meu amigo!”

Vna grant pieça ali estando,

135 de nuestro amor ementando,

elam dixo:”el mio senor, oram serya d tornar,

si a uos non fuese en pesar.”

Yol dix: “yt la mia senor, pues que yr queredes,

mas de mi amor pensat, fe que deuedes.”

140 Elam dixo: “bien seguro seyt de mi amor,

no uos camiare por un enperador.”

La mia senor se ua priuado,

Dexa a mi dsconortado.

Q que la ui fuera del uerto,

145 por poco non fuy muerto.

Por uerdat quisieram adormir,

mas una palomela ui;

tan blaca era como la nieu del puerto,

uolando uiene por medio del uerto;

150 en la funte quiso entra

mas quando a mi uido estar

etros en la del malgranar

un cascauielo dorado

tray al pie atado.

155 En la fuent quiso entra,

quando a mi uido estar,

en el malgranar.

Quando en el uaso fue entrada

e fue toda bien effryada,

160 ela que quiso ex sestino,

uertios el agua sobre ‘l uino!

Aquis copiença a denostar

el uino, y el agua a malinar.

El uino faulo primero:

165 “mucho m’es uenido mal compañero!

Agua, as mala mana,

Non queria auer la tu conpana;

que quando te legas a buen bino,

fazes lo felbe e mezquino.”

170 “Don uino, fe que deuedes,

¿por quales bondades que uos auedes

a uos queredes alabar,

e a mi queredes aontar?

Calat; yo e uos no nos de nostemos,

175 que uras mannas bien las sabemos:

bien sabemos que recabdo dades

en la cabeça do entrades;

los buenos uos preçian poco,

que del sabio façedes loco;

180 no es homne tan senado,

que de ti ssea fartado,

que no aya perdio el ssesso y el Recabdo.”

El uino con sana pleno,

dixo: “don agua, bierua uos ueno!

185 Suzia, desberconçada,

salit buscar otra posada;

que podedes a Dios iurar

que nuca entrastes en tal lugar;

antes amariella e astrosa,

190 agora uermeia e fermosa.”

Respondio el agua:

“Don uino, que y ganades

en uilanias que digades?

Pero si uos ent apagardes,

195 digamos uos las uerdades:

que no a homne que no lo sepa

que fillo sodes de la çepa,

y por uerdat uos digo

que non ssodes pora comigo;

200 que grant tiempo a que uuestra madre sserye ardida,

ssi non susse por mi aiuda:

mas quando ue que le uan cortar,

ploro e fago la v leuar.”

Respondio el uino:

205 “agoa, entido que lo dizes por iuego.

Por uerdat plaçem de coraçon,

por que somos en est Razon;

ca en esto que dizes puedes entender

como es grant el mio poder,

210 ca ueyes que no e manos ni piedes

e io a muchos ualientes;

e si farya a quatos en el mudo,

e si biuo fuese, Sanson.

E dixemos tod lo al:

215 la mesa si mi nada non ual.”

Ell agua iaze muerta Ridiendo

de lo que el uino esta diziendo:

“Don uino, si nos de Dios salud,

que uos me fagades agora una virtud:

220 ffartad bien un villano,

no lo prenda ninguno de la mano,

e si antes d’una pasada no cayere en el lodo,

dios ssodes de tod en todo.

E si esto fazedes,

225 otorgo que uençudam auedes:

en una blanca paret

cinco kandelas ponet,

e si el beudo non dixiere que son ciento,

de quanto digo, de todo miento.”

230 “Par Dios, diz el uino, mucho somos en buena Razon,

si comygo tuuieres entençion.

Quieres que te diga ahora una cosa?:

no se Res tan lixosa:

tu sueles cales e caleias mondar,

235 ….. y andar;

por tantos de lixos de lugares

delexas tu senalles,

e sueles lauar pies e manos

e linpiar muchos lixos panos,

240 e sueles tanto andar co poluo mesclada

fasta qu’en lo eres tornada.

C a mi sienpre me tienen ornado

de entro en buena cubas condesado;

e contart’e otras mis manas

245 mas temo que luego te asanas:

yo fago al çiego ueyer

y al coxo coRer

y al mudo faubla

y al enfermo organar;

250 así co dize en el scripto,

de fazen el cuerpo de Iesu Cristo.”

“Asi, don uino, por carydad,

que tanta sabedes de diuinidat!

Alauut io y todo algo e en cristianismo,

255 que de agua fazen el batismo,

e dize Dios que los de agua fueren bautizados

fillos de Dios non sera clamados.”

260 Mi Razon aquí la fino,

e mandat nos dar uino.

Qui me scripsit scribat,

seper cum Domino bibat.

Lupus me feçit, de Moros.

 

Traducción al español moderno

 

(tratando de respetar la forma poética, el vocabulario, el ritmo y las rimas)

 

 

 

Quien triste tiene su corazón

Venga a oír esta canción.

Oirá poema acabado

Hecho de amor y bien rimado

Un escolar la rimó

Que siempre las damas amó;

Pero siempre educación tuvo

En Alemania y en Francia

Se quedó mucho en Lombardía

Para aprender la cortesía.

En el mes de abril, después de comer,

Estaba yo bajo un olivar.

Entre los ramos de un manzanar

Un vaso de plata vi estar;

Lleno estaba de un claro vino

Que era bermejo y fino;

Cubierto era de tal manera

Que no lo tocase el calor.

Una dama lo había puesto allí

Que era señora del huerto,

Para que cuando su amigo viniese,

De aquel vino a beber darle pudiese.

Quien de tal vino tuviese

En la mañana cuando comiese:

Y de ello bebiese cada día

Nunca más se enfermaría.

Arriba del manzanar

Otro vaso vi estar;

Lleno estaba de un agua fría

Que en el manzanar nacía.

Habría bebido de ella con gusto

Pero miedo tuve que fuese con maleficio.

En un prado puse mi cabeza

Para que no me duela la siesta

Me quité las vestiduras

Para que no me moleste la calentura.

Me acerqué a una fuente perenal,

Que no existe hombre que viese tal;

Tan gran virtud en ella había,

Que del frío que de ella salía,

A cien pasos alrededor

No entraba el calor.

Todas las hierbas que bien olían

La fuente cerca de sí las tenía:

Y es la salvia, y son las rosas,

Y el lirio y las violetas;

Otras tantas hierbas allí había

Que sólo nombrarlas no sabría;

Mas el olor que de allí salía

A cualquier muerto resucitaría.

Tomé del agua un trago

Y fui todo refrescado.

En mi mano tome una flor,

Que sepan, no de todas la peor;

Y quise cantar del fino amor.

Mas vi venir una doncella;

Que desde haber nacido no vi tan bella:

Blanca era y bermeja,

Cabello corto sobre la oreja,

Frente blanca e joven y lozana;

Cara fresca como manzana;

Nariz igual y derecha,

Nunca había visto tan bien hecha;

Ojos negros e sonrientes,

Boca de poema y blancos dientes;

Labios bermejos, no muy delgados,

De verdad bien medidos;

Por la cintura delgada,

Bien de estatura y medida;

El manto y su túnica

De seda era, y no de otra;

Un sombrero tiene en la cabeza,

Para que no padezca de la siesta;

Unos guantes tiene en la mano,

Saben, y no se los dio un villano.

Flores viene recogiendo,

En alta voz de amor cantando.

Y decía: “Ay, mi amigo

¡Si me veré jamás contigo!

Te amé siempre, y amaré

Cuanto que viva seré!

Porque eres escolar,

Quien te quiera te debería más amar.

Nunca oí de hombre decir

Que tan buena manera tuvo en sí.

Más me gustaría contigo estar

Que a todo España mandar.

Mas de una cosa me tengo cuidada:

El miedo de ser engañada;

Que dicen que otra dama

Cortesa y bella y bona,

Te quiere tanto bien,

Que por ti pierde su seso;

Y por eso y por miedo

Que a esta quieras mejor.

Mas si te viera una vez sola,

¡En seguida me quisieras por amada!”

Cuando mi señora esto decía,

Que sepan que a mi no me veía;

Pero sé, que no me conocía,

Que de mi no huiría.

Yo no hice aquí como un villano,

Me levanté y la tomé por la mano;

Nos juntamos ambos en par

Y nos pusimos debajo del olivar.

Le dije yo: “diga, mi señora,

¿Si has ya conocido el amor?”

Dijo ella: “Claro que sí, con gran amor ando,

Mas no conozco mi amado;

Pero me dijo un suyo mensajero

Que es clérigo y no caballero

Sabe mucho de trovar,

De leer y de cantar,

Me dijo que es de buenas gentes,

Joven con barba picante.”

“Por Dios, dígame, mi señora,

Qué dones te regaló él por su amor?”

“Estos guantes y este sombrero,

Este velo y este anillo

Envió a mí este mi amigo,

Que por el amor a él traigo conmigo.”

Yo reconocí en seguida los regalos,

Que yo se los había enviados;

Ella reconoció en seguida mi cinta,

Que ella había hecho con sus manos.

Se quitó el manto de los hombros,

Me besó la boca y los ojos;

Tanto gusto a mí me tenía,

Que hablarme ni siquiera podía.

“¡Dios señor, alabado seas

Cuando conozco mi amado!

¡Ahora todo está bien

Cuando conozco mi amigo!”

Un largo tiempo allí estando,

De nuestro amor hablando,

Ella me dijo: “mi señor, hora me sería de volver, si no le fuese a pesar.”

Yo le dije: “Váyase, mi señora, ya que ir quiere,

Mas de mi amor pensad, fe de eso me de.”

Ella me dijo: “bien seguro sea de mi amor,

No lo cambiaré a Vd. por un emperador.”

Mi señora se va seguido,

Me deja a mí desconsolado.

Apenas la vi fuera del huerto,

Que por poco me muero.

De verdad me quise dormir,

Mas una paloma vi;

Tan blanca era como la nieve del pico,

Volando viene por medio del huerto;

En la fuente quiso entrar

Mas cuando a mí me vio estar

Entró en la del manzanar

Un cascabel dorado

Traía al pie atado.

En la fuente quiso entrar,

Cuando a mi me vio estar,

En el manzanar.

Cuando en el vaso fue entrada

Y fue toda bien refrescada,

Ella quiso salirse del vaso

¡Se vertió el agua sobre el vino!

Aquí empieza a pelear

El vino, y el agua a protestar.

El vino habló primero:

“mucho me has venido mal compañero!

Agua, de mala maña,

No quería tu compañía;

Que cuando te ligas con buen vino,

Lo haces débil y mezquino.”

“Don vino, por mi fe,

¿De cuáles calidades que tienes

Te quieres jactar,

Y a mi me quieras depreciar?

Cállate; yo y tú no peleemos,

Que tus mañas bien las sabemos:

Bien sabemos que sentido das

En la cabeza en la cual entras;

Los buenos te aprecian poco,

Porque del sabio haces un loco;

No hay hombre tan sensato,

Que de ti no se haya hartado,

Que no haya perdido el seso y el sentido.”

El vino con rabia lleno,

Dijo: “don agua, ¡mala lengua tienes!

Sucia, desvergonzada,

Salgue a buscar otra posada;

Que puedas a Dios jurar

Que nunca entraste en  tal lugar;

Antes amarilla y atroz,

Ahora bermeja y hermosa.”

Respondió el agua:

“¿Don vino, que ganas

En las villanías que dices?

Pero si quieres con eso pagar,

Digamos a ti las verdades:

Que no hay hombre que no lo sepa

Que hijo eres de la cepa,

Y de verdad te digo

Que no seas injusto conmigo;

Que haría mucho tiempo que tu madre

Sería quemada.

Si no fuese por mi ayuda:

Mas cuando veo que le van a cortar,

Lloro y hago la uva levantar.”

Respondió el vino:

“agua, entiendo que lo digas por juego,

De verdad me gusta de corazón,

El hecho que estemos en esta discusión;

Porque en esto que dices puedes entender

Como es grande mi poder,

Así ves que no tengo manos ni pies

Y derribo a muchos valientes;

Y así haría a cuantos en el mundo,

E incluso, si vivo fuese, a Sansón.

E digámoslo de una vez:

La mesa sin mí nada vale.”

El agua yace muerta riendo

De lo que el vino está diciendo:

“Don vino, si nos da Dios salud,

Hágame ahora un favor:

Hartad bien a un villano,

Que nadie le diera una mano,

Y si poco después no cae en el fango,

Dios serías de verdad en todo.

Y si esto hicieras,

Te otorgo que a mí vencido me habrás:

En una blanca pared

Cinco candelas pongas,

Y si el borracho no dice que son cien,

En todo lo que digo, en todo miento.”

“Por Dios, dijo el vino, mucho estamos en buena discusión,

Si conmigo de debatir tuvieras intención.

¿Quieres que te diga ahora una cosa?

No seas tan sucia:

Tú sueles calles y callejuelas limpiar,

…y andar,

Por tantos sucios lugares

Dejas tus señales,

Y sueles lavar pies y manos

Y limpiar muchos sucios paños,

Y sueles tanto andar con polvo mezclada

Que hasta en fango te conviertes.

A mí siempre me tienen honrado

Dentro de buenas cubas conservado;

Y podría contarte otras de mis mañas

Mas temo que luego te enloquezcas:

Yo hago al ciego ver

Y al cojo correr

Y al mudo hablar

Y al enfermo sanar;

Así como dice el escrito,

De mí hacen el cuerpo de Jesús Cristo.”

“Así, don vino, por caridad,

¡Qué tanto sabes de divinidad!

Alabado yo, y todo lo que en el cristianismo.

Que de agua se hace el bautismo,

Y dice Dios que los que de agua no fueran bautizados

Hijos de Dios non serían llamados.”

Mi discusión aquí la termino,

Y mandad que nos den vino.

Quien me escribió escribía,

Siempre con Dios vivía.

Lupus me hizo, de Moros.

 

 

II          Paráfrasis

 

  • El autor anuncia lo que va a hacer en su poema y se presenta (escolar que siempre ha amado a las mujeres y que viajó a Alemania, Francia y Lombardía), v. 1 – 5.

 

  • Explica la situación de su protagonista – que es el mismo poeta – en tiempo (mes de abril, después de yantar) y en espacio (“so un olivar – entre cimas d’un mansanar”), v. 12 – 13.

 

  • El protagonista contempla un vaso de plato lleno de vino puesto en el manzano por la “dona senora del huerto” – este vino da la salud a quien lo toma, v. 15 – 26.

 

  • El protagonista ve también un vaso de agua fría en el manzano, pero no lo bebe porque teme que esté encantado, v. 27 – 32.

 

  • El personaje se tiende en el prado y se quita los vestidos; ve que está cerca de una fuente que parece fresca – el perfume de las flores que crecen cerca de esta fuente resucitaría un muerto. Bebe el agua de la fuente, coge una flor y le vienen ganas de cantar la “fin amor”, v. 33 – 55.

 

  • Llega una doncella muy hermosa en el prado que canta una canción amorosa sobre el amor que ella le tiene a su novio, que ella no conoce de vista, y que no es clérigo, v. 56 – 97.

 

  • Se presenta el clérigo a la doncella, y se reconocen por los dones que se habían mutuamente dado; se besan hasta que la doncella tenga que regresar, v. 98 – 141.

 

  • Desconsolado, el personaje se queda en el huerto, y ve una palomita que quiere beber agua de la fuente. Ya que cerca de la fuente está nuestro clérigo, la palomita entra en el vaso de agua y, al salir, lo vierte en el vaso de vino, lo que suscita la disputa entre los dos líquidos, v. 142 – 161.

 

Denuestos:  El vino y el agua se desnotan (se injurian).

 

  1. Vino: no desea la compañía del agua que lo hace débil, v. 165 – 169.

 

  1. Agua: el vino hace perder la razón a los buenos, v. 170 – 182.

 

  1. Vino: llama el agua sucia, desvergonzada, v. 183 – 190.

 

  1. Agua: le reprocha sus palabras al vino, recordándole que sin su ayuda su madre, la cepa, sería cortada (porque seca), v. 191 – 203.

 

  1. Vino: está de acuerdo, pero explica cuán poderoso es, porque sin manos ni pies, hace caer a los hombres más valientes, como un Sansón, y además, enriquece la mesa, v. 204 – 215.

 

  1. Agua: se muere de la risa, y reitera su explicación que el hombre, con el vino, pierde la cabeza y ya no sabe distinguir entre 5 y 100 candelas, v. 216 – 229.

 

  1. Vino: le recuerda su humilde – y sucia – condición al agua, que sirve para lavar pies y manos, y que se convierte en fango (lodo) después; añade que él, el vino, hace milagros, y es lo que usan los hombres para la Eucaristía (Comunión, el Cuerpo de Cristo), v. 230 – 251.

 

  1. Agua: replica que ella es instrumento del bautismo, v. 252 – 259.

 

La disputa del agua y del vino se termina así, y el poeta concluye tomando partido, porque pide a que se le traiga vino. Y quizás firma su poema con el propio nombre: Lupus (Lope) de Moros, v. 260 – 264.

 

 

III         Estructura: el texto se divide en tres partes mayores:

 

  1. La introducción y el explicit (conclusión) del texto (v. 1 – 10 y 260 – 264), con los cuales el poeta introduce su poema y lo concluye.

 

  1. Una parte narrativa que se desarrolla como una “amorosa visione”, en la cual el poeta nos describe un huerto idílico y un encuentro entre un clérigo y una señorita muy hermosa (v. 11 – 161).

 

  1. Una parte disputativa, en la cual un vaso de vino y un vaso de agua se injurian (v. 162 – 259).

 

Esta estructura nos lleva directamente al problema de interpretación del poema: la estructura está ligada al sentido general del poema, y hay quien lee este particular poema como la reunión mal hecha de dos poemas separados anteriormente, y quien lo ve como un solo poema. Estas dos opiniones modifican las interpretaciones de su sentido, y sus posibles filiaciones.

 

©Sergio Belluz, 2015.

 

ripoll.jpg

 

El claustro del monestir de Ripoll



14/05/2015
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